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TUBÉRCULOS

El ajo como antibiótico

Como bien sabes, los antibióticos son un grupo de medicamentos que se utilizan para combatir infecciones, particularmente las infecciones causadas por bacterias. Pero, ¿sabías que algunas hierbas, especias y alimentos exhiben propiedades antibióticas de forma natural? Uno de los más reconocidos es el ajo, cuyos beneficios saludables han sido, y siguen siendo, ampliamente estudiados por la ciencia 1.

La evidencia científica indica que, además de sus excelentes propiedades antioxidantes, antiinflamatorias, circulatorias, inmunoprotectoras y desintoxicantes, el ajo también tiene un marcado efecto antibiótico.

El ajo como antibiótico: ¿a qué se debe este efecto?

Aunque el mecanismo exacto mediante el cual el ajo ejerce su poder antibiótico no ha sido confirmado, existen varias teorías e investigaciones que tratan de explicarlo. Estos son algunos de los hallazgos más importantes:

  • Un estudio encontró que los compuestos del ajo alteran la capacidad de las bacterias para adherirse entre sí y a las superficies (fenómeno conocido como biopelícula) 2.
  • Numerosos estudios han informado que la alicina, principal compuesto organosulfurado del ajo, interfiere con las enzimas bacterianas y su metabolismo 3.
  • Se ha observado que el ajo puede aumentar la cantidad de glóbulos blancos en el organismo, y por tanto, fortalecer nuestra capacidad para destruir células patógenas 4.

Hasta el momento, la explicación más aceptada es la relacionada con el poder de la alicina. Cabe mencionar que la alicina no es el único compuesto con actividad antibiótica en el ajo, sin embargo, es la que parece mostrar mejores resultados.

La alicina se origina a partir del aminoácido aliina, en una conversión facilitada por la enzima alinasa. La aliina y la alinasa se encuentran contenidas en compartimentos separados dentro del diente de ajo. Una vez que el ajo es triturado, ambos elementos se unen para generar alicina, un compuesto altamente volátil responsable del inconfundible olor del ajo fresco.

Según los investigadores, la alicina puede interferir con ciertas moléculas en las células y crear una reacción capaz de desactivar las proteínas en procesos microbianos clave, como la síntesis de ARN. Se ha observado que, como antimicrobiano, la alicina es activa contra todo tipo de patógenos y sus toxinas asociadas 5.

Poder antibiótico del ajo y la alicina

Tal y como mostramos a continuación, la alicina inhibe numerosos tipos de bacterias comunes; aquí se incluyen:

  • Staphylococcus aureus (abscesos, infecciones localizadas, dermatitis, etc.)
  • Streptococcus pyrogenes (infecciones respiratorias supurativas, fiebre reumática).
  • Streptococcus aglactiae (neumonía, meningitis neonatal)
  • Streptococcus pneumonia (neumonía, otitis, meningitis, peritonitis)
  • Neisseria gonorrhoeae (ETS gonorrea)
  • Escherichia coli (diarreas, infecciones urinarias, meningitis neonatal, sepsis)
  • Salmonella typhi (fiebre tifoidea)
  • Bordetella pertussis (tos ferina).
  • Brucella abortus (brucelosis)
  • Helicobacter pylori (gastritis, úlceras gástricas)

Incluso puede ser efectiva contra la Mycobacterium tuberculosis (mayor causante de la tuberculosis) cuando se usa en terapias combinadas. También puede desactivar virus como la gripe B, los virus del herpes simple 1 y 2, el rinovirus y el citomegalovirus humano, además de inhibir el crecimiento de una amplia gama de parásitos. Por si fuera poco, la alicina tiene actividad antifúngica e inhibe la formación de micotoxinas 6.

Datos interesantes

  • Todos los miembros del género Allium, como la cebolla, el puerro, el cebollino y el ajo, contienen aliina y alinasa; sin embargo, el ajo muestra una concentración anormalmente alta de ambos compuestos. Por ejemplo, se ha observado que al menos el 10% de la proteína total en los bulbos de ajo es alinasa. Se cree que gracias a esto, el ajo puede producir alicina en mayores cantidades, a mayor velocidad.
  • Las únicas bacterias que parecen ser resistentes a la alicina son aquellas que producen capas o cápsulas mucoides, como algunas cepas de la bacteria Pseudomonas aeruginosa, responsable de infecciones en el tracto urinario y el sistema respiratorio, dermatitis, infecciones de tejidos blandos, bacteriemia, infecciones de huesos y articulaciones, infecciones gastrointestinales e infecciones sistémicas 7.
  • Según cuentan, en la Francia del siglo XVIII, los sepultureros bebían vino con ajo machacado como medida de protección contra la peste. También se sabe que en la Primera y Segunda Guerra Mundial, los soldados usaron el ajo para prevenir la gangrena en sus heridas.
  • Debido a la creciente atención que está recibiendo el uso de antibióticos en la agricultura y la ganadería, algunas granjas han recurrido al ajo. Se tiene registro de que agregar ajo a la alimentación del cerdo causa resultados similares en cuanto a salud y crecimiento, en comparación con los agentes antimicrobianos comunes. Quizás esta podría ser una alternativa barata y segura al uso de los antibióticos, dando como resultado un ganado saludable y, por supuesto, más sabroso.

¿Qué ventajas tiene el efecto antibiótico del ajo?

Amplio espectro antimicrobiano

Muchos antibióticos comunes solo pueden matar un espectro reducido de microbios. En cambio, el ajo está considerado como un agente antibiótico de amplio espectro, ya que incide sobre una gran variedad de bacterias y gérmenes 8. Diferentes investigadores han señalado que el humilde ajo tiene un espectro más amplio que cualquier sustancia antimicrobiana que conozcamos: es antibacteriano, antifúngico, antiparasitario, antiviral y antiprotozoario.

Se advierte que, para conseguir un efecto antibiótico confiable, es necesario utilizar el ajo fresco. Su actividad antibiótica se mantiene independientemente de si lo usamos de manera interna o externa, pero los polvos de ajo y demás productos comerciales no son una buena alterativa a tener en cuenta.

Bacterias resistentes

Uno de los problemas más alarmantes que enfrenta la ciencia médica moderna es la resistencia que han desarrollado numerosas bacterias. El uso frecuente o indiscriminado de antibióticos es lo que ha generado el desarrollo de estas cepas resistentes. Sorprendentemente, el ajo no parece producir el mismo efecto, y aun mejor, muestra efectividad contra bacterias que ya no responden al tratamiento antibiótico convencional 9.

Ventajas del ajo como antibiótico

El ajo es efectivo contra bacterias específicas que son reconocidas por desarrollar cepas resistentes, por ejemplo los estafilococos, las micobacterias, las salmonelas y algunas especies de Proteus.

Actividad antiviral

Una debilidad de los antibióticos convencionales es que no son efectivos contra las infecciones virales. Por eso no sirven para combatir el resfriado común o la gripe, ni para tratar infecciones virales graves como la meningitis viral, la neumonía viral o las infecciones por herpes. Se ha observado que los compuestos del ajo pueden atacar el virus de influenza, herpes, viruela, e incluso el citomegalovirus humano, una fuente común de infección secundaria en personas con SIDA.

Menos efectos secundarios

Prácticamente todas las sustancias farmacológicas causan efectos secundarios en nuestro cuerpo. En el caso específico de los antibióticos, a menudo pueden causar dolores de cabeza, falta de apetito y malestar digestivo severo (diarreas, náuseas, vómitos), entre otros. Por su parte, los remedios naturales no están exentos de efectos adversos y contraindicaciones, pero se sabe que en general son menos potentes y que por tanto, las consecuencias suelen ser más leves. El ajo puede causar efectos secundarios, como mal aliento, irritación de la piel y adelgazamiento de la sangre; sin embargo, en dosis adecuadas, estos efectos no son significativos.

¿Cómo usar el ajo para aprovechar sus propiedades antibióticas?

El ajo se puede usar de muchas formas para aprovechar su efecto antibiótico natural. En general, se puede ingerir por vía oral o usarlo como remedio tópico sobre la piel.

Aquí te sugerimos algunas formas de consumo populares :

  • Ajo crudo. No es la opción preferida de muchos, pero es una de las más efectivas. Pela y mastica un diente de ajo crudo; esto permitirá que la alicina también sea absorbida directamente en el torrente sanguíneo a través de la lengua y las paredes de la boca. Si el sabor es demasiado fuerte y no deseas masticarlo, puedes cortar un diente de ajo en trozos más pequeños y tragarlos como si se tratara de una pastilla.
  • Ajo con miel. Combinar el ajo con la miel es una de las variantes más usadas para combatir el dolor de garganta, la inflamación y la tos. Un remedio casero por excelencia es el jarabe de ajo, miel y limón.
  • Té de ajo fresco o leche con ajo. También muy utilizados para aliviar los síntomas de la gripe y el resfriado, así como para aliviar los dolores en el cuerpo y combatir el estreñimiento. El té y la leche de ajo se pueden preparar en 5 minutos; no necesitas más que uno de los dos líquidos y ajo picado.
  • Vinagreta de ajo. Mezcla varias cucharadas de vinagre, ajo fresco triturado y aceite de oliva para preparar un rico aderezo casero. Úsalo varias veces al día para rociar tus salteados y ensaladas.
  • Aceite de oliva infusionado con ajo. Similar a la sugerencia anterior, puedes agregar ajo picado en un recipiente con aceite de oliva y dejarlo infusionar para luego untarlo en tostadas, o simplemente rociarlo en tus comidas.

Siempre usa ajo fresco, asegurándote de picarlo, machacarlo o triturarlo y dejarlo reposar durante 10 minutos antes de usar. Esto es esencial para que se forme el compuesto antibiótico alicina.

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Recuerda que la alicina se desactiva cuando es expuesta al calor. Su concentración también se reduce en el polvo de ajo comercial y en los dientes de ajo demasiado viejos.

Usar el ajo como antibiótico

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¿Qué pasa con las tabletas de ajo?

Las tabletas (cápsulas, pastillas) de ajo no son tan efectivas como el ajo fresco, pero si no puedes tolerar los métodos de consumo anteriores, vale la pena intentarlo.

Para lograr que los suplementos de ajo sean “inodoros”, a menudo se usa ajo envejecido en su elaboración. Algunos afirman que esto puede hacer que la alicina sea menos potente.

En el mercado hay muchos tipos de píldoras de ajo. Antes de comprar, asegúrate de leer la etiqueta cuidadosamente y comparar las cantidades del ingrediente activo. Aquellos que contienen extractos de ajo liofilizados, secos o añejados con ingredientes estandarizados suelen ser los mejores. Así mismo, busca suplementos con recubrimiento entérico, ya que garantizan una mejor absorción de los compuestos (no se disolverán en el estómago, sino en el intestino) 10.

En caso de querer usar el ajo como antibiótico, pero de manera tópica (contra infecciones bacterianas, fúngicas, picaduras de insectos, etc.), estas son algunas sugerencias a tener en cuenta:

  • Lavado de agua con ajo. Añade tres dientes de ajo machacado a 1 litro de agua y deja reposar durante varias horas. Luego deja caer el agua de ajo sobre la zona afectada para que los compuestos del ajo penetren.
  • Baño de asiento. El agua infusionada con ajo también sirve como baño de asiento para combatir las infecciones vaginales bacterianas.
  • Cataplasma de ajo. Triturar varios dientes de ajo y envolverlos en una gasa fina, formando una especie de cataplasma, puede servirte para aplicar el ajo puro sobre la piel infectada.

Para aplicaciones externas, es muy importante no poner el ajo directamente sobre la piel, ya que esto puede causar irritación y quemaduras. Siempre es buena idea mezclarlo con otros ingredientes beneficiosos, como el aceite de coco, el aloe vera y la miel.

¿Cuál es la dosis recomendada de ajo?

Hasta la fecha, no existe una dosis establecida para usar el ajo como antibiótico. Sin embargo, los investigadores han dado una serie de recomendaciones que pueden servirnos de guía.

Es importante tener en cuenta que las cantidades de alicina pueden cambiar según la variedad de ajo y los métodos de cultivo. Esto hace casi imposible cuantificar la cantidad de ajo que podría “igualar” un curso de antibióticos. Aun así, existe cierto consenso en que tomar 2-4 dientes de ajo, o 600 – 1 200 mg de extracto de ajo envejecido, puede ser una dosis diaria adecuada para aprovechar el efecto antibiótico del ajo, así como sus otras propiedades saludables 11 12.

Ver más adelante:

Posibles contraindicaciones y efectos secundarios

Aunque el ajo es un antimicrobiano efectivo y natural, su uso incorrecto puede causar efectos adversos como cualquier otro antibiótico. Algunas de las principales advertencias a considerar son:

  • El consumo excesivo de ajo crudo puede provocar molestias gastrointestinales, como diarrea, vómito, náuseas, irritación, exceso de gases, ardor estomacal.
  • El ajo tiene efecto anticoagulante, de ahí que no se recomiende su uso combinado con este tipo de medicamentos.
  • Al igual que los antibióticos convencionales, consumir demasiado ajo puede afectar el número de bacterias “buenas” en el intestino 13. Se recomienda comer alimentos probióticos, como yogur natural, kombucha, miso y vegetales fermentados, para contrarrestar dicho efecto.

Cuando se usa con moderación, el ajo sí favorece la salud de nuestro microbioma.

  • Aplicar ajo directamente sobre la piel puede causar irritación, quemaduras y síntomas alérgicos.
  • Evita el uso de goticas antibióticas de aceite con ajo para tratar las infecciones de oído. A pesar de ser un remedio muy popular, no es recomendable hacer esto sin la aprobación de un médico, especialmente cuando el oído está infectado.
  • Su consumo y aplicación están contraindicados en personas sensibles o con una alergia conocida al ajo.

Recuerda que, si bien el ajo exhibe propiedades antibacterianas, antivirales y antiparasitarias, no debe usarse como sustituto de ningún medicamento recetado. Las infecciones, sobre todo las que son causadas por bacterias, pueden provocar serios problemas de salud y poner en peligro la vida.

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Pensamiento final

El ajo crudo no solo sirve para aportar ese increíble sabor a las comidas, también puede favorecer nuestra salud gracias a su poder antibiótico. Ya sea que lo comamos o lo apliquemos de forma externa, sus compuestos pueden inhibir la proliferación de un amplio espectro de bacterias. La evidencia científica sugiere que este efecto se debe a su alta concentración de alicina, el mismo aceite volátil responsable de su olor fuerte y sabor picante.

¡Aprende más sobre el ajo y otros bulbos!

(Haz clic en la imagen o el nombre del bulbo para conocerlo en detalle)

Referencias:

  1. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/6366484
  2. https://academic.oup.com/jac/article/67/8/1915/746474
  3. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/27008862
  4. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2625738/
  5. http://www.bashaar.org.il/files/6130.pdf
  6. https://www.asm.org/Articles/2019/July/Old-Wives-Tales-and-Garlic-as-an-Antibiotic-Are-Mi
  7. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5978525/
  8. http://www.medherb.com/Materia_Medica/Allium_sativum_-_Antibiotic_and_Immune_Properties.htm
  9. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/26004734
  10. https://www.webmd.com/vitamins/ai/ingredientmono-300/garlic
  11. https://aem.asm.org/content/77/15/5257.abstract
  12. https://www.aafp.org/afp/2005/0701/p103.html
  13. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22480662

Publicado por: Luis F. Leyva. Última revisión: noviembre 10, 2019.

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